Como el honor, la intimidad o la propia imagen, Bruselas encuadra la protección de los datos personales dentro del capítulo de los derechos fundamentales. La sociedad de la información ha generado sofisticados mecanismos para escudriñar en la vida de los ciudadanos y sacar a la luz datos que en la era analógica permanecían casi en tinieblas. «La revolución tecnológica e Internet han abierto una nueva realidad en la que se necesita refundar el derecho a la protección de datos», sostiene el director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), Artemi Rallo.

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